Quiero hablarte de uno de los animales más extraños y curiosos de la
fauna de las Antillas Mayores, específicamente de las islas de Cuba y La
Española:
el Almiquí o
Solenodonte, uno de los tantos
animales raros en peligro de extinción. Veamos algunas de sus características.
Un género, dos especies
El género
Solenodon, al que pertenecen las únicas dos especies vivas de
almiquíes (se conocen dos especies extintas), es exclusivo de estas
islas
caribeñas vecinas y sus representantes son considerados fósiles
vivientes. Son tesoros vivos de la fauna arcaica de la región ya que
existen y han permanecido prácticamente sin cambios desde el
período Cretácico.
Se trata de especies nocturnas solitarias y muy escurridizas, por lo
que se hace muy difícil verlos en su medio natural. Los
almiquíes presentan un hocico alargado semejante a una trompa, ojos muy
pequeños con una visión muy reducida y patas con garras muy
desarrolladas, especiales para destrozar raíces, ramas podridas y
escarbar el suelo del bosque en busca de sus alimentos preferidos:
insectos, lombrices, pequeñas ranitas, reptiles y cangrejos,
principalmente.
A pesar de no medir más de 53 cm de largo, incluyendo la cola en el
caso de la especie cubana, y unos 30 cm en el caso de la de La Española,
los solenodontes (nombre comúnmente empleado en la República
Dominicana), son unos verdaderos gigantes entre los suyos. Sus parientes
más cercanos, los topos y sobre todo las musarañas son por lo general
bastante más pequeños que ellos.
Especies en grave peligro de extinción
Solenodon cubanus, el Almiquí de Cuba, que
en la época precolombina habitaba toda la isla, hoy se encuentra
extremadamente confinado a zonas muy restringidas de las montañas y
zonas protegidas de la región más oriental del país, especialmente el
Parque Nacional Alejandro de Humboldt.
Las principales causas que lo han llevado a este estado han sido la
pérdida de hábitat, la depredación por parte de las especies
introducidas como los gatos, las ratas, las mangostas, entre otros, así
como su baja tasa de reproducción.
La otra especie, Solenodon paradoxus, se encuentra igualmente en
peligro crítico de extinción por causas similares. La población de Haití
es la más afectada debido al intenso proceso de deforestación que ha
soportado este país desde su colonización, así como su caza para el
consumo por parte de la población local. Actualmente se estima que las
poblaciones más saludables se encuentran en el Parque Nacional de los
Haitises, en la República Dominicana.
¡Los almiquíes se defienden!
Estos animales son pacíficos y tranquilos, pero cuando se ven
amenazados no dudan en defenderse con las armas que poseen. Ante las
posibles agresiones suelen erizar sus pelos, lo cual también les da una
apariencia de mayor tamaño, pudiendo con ello intimidar a su enemigo. Si
esto no fuera suficiente, pueden emitir chillidos y gruñidos, mostrar
los dientes y segregar un líquido semejante al aceite que posee un olor
fuerte y desagradable.
Sus dientes además están perforados, presentando un canal por el que
fluye una saliva con sustancias tóxicas que inmoviliza a sus presas,
aunque su efectividad como método defensivo no está suficientemente
demostrada.
Si tienes algún día la inusual y magnífica oportunidad de encontrarte
con un almiquí, evita tocarlo o asustarlo. Obsérvalo con la firme
certeza de estar viviendo una experiencia singular y seguramente
irrepetible.